
Gonzalo Fuenmayor - Depresión Tropical
18 Mar 2025 - 30 Abr 2025
La Galería Fernando Pradilla presenta la tercera exposición de Gonzalo Fuenmayor (Barranquilla, Colombia, 1977) en sus salas. Bajo el título de Depresión Tropical, Fuenmayor reúne un conjunto de nuevos carboncillos realizados específicamente para nuestras salas. La muestra explora la dualidad entre el caos natural y la serenidad aparente, utilizando el fenómeno meteorológico como una metáfora para abordar la transformación e hibridación cultural y personal.
La obra de Fuenmayor se sitúa en una intersección donde la exuberancia y la contradicción se funden en una misma imagen. Sus composiciones monumentales no solo destacan por su magistral destreza técnica, sino por su capacidad de articular una visión crítica de la historia, el poder y la identidad. En su obra, el ornamento y la opulencia, generalmente asociados a un sentido de autoridad y dominio, se encuentran con lo salvaje, lo incontrolable, lo que escapa a las estructuras impuestas. Esta tensión no es casual, sino una construcción deliberada que obliga al espectador a repensar los relatos de la colonización, la modernidad y sus huellas en el presente.
A través del dibujo, Fuenmayor confronta la dualidad entre el esplendor civilizatorio y la naturaleza indómita, una coexistencia que se presenta como un oxímoron visual. El peso de la historia europea –representado en la arquitectura palaciega, arañas de cristal y otros símbolos de poder– convive con la densidad inabarcable del trópico, una geografía que ha sido históricamente “exotizada” y reducida a una imagen de abundancia desbordante. Sin embargo, en su obra, este encuentro no se da desde el exotismo ingenuo, sino desde una conciencia crítica: la belleza deslumbrante de estas composiciones esconde una tensión latente, un choque de fuerzas que delata las heridas invisibles del pasado.
El concepto de hibridación cultural es central en su trabajo. La fusión de elementos aparentemente opuestos no solo evidencia la imposibilidad de separarlos, sino que plantea una reflexión sobre cómo estas influencias han moldeado nuestra percepción del mundo. La historia de la naturaleza es también la historia del deseo y la explotación; el progreso de unos ha significado la devastación de otros. En este sentido, Fuenmayor no ilustra una dicotomía entre lo colonial y lo nativo, entre lo artificial y lo orgánico, sino que muestra cómo estos elementos han estado siempre enredados en un mismo relato de poder y apropiación.
La decisión de eliminar el color en su obra no es un simple gesto estético, sino una estrategia de subversión. La identidad visual del trópico ha sido históricamente codificada a través de una paleta saturada, asociada a la alegría, el exceso y lo festivo. Al despojar sus imágenes de este elemento, Fuenmayor obliga al espectador a mirar más allá de lo esperado, a adentrarse en la profundidad del dibujo como territorio de reflexión y cuestionamiento. En sus composiciones en carboncillo, la luz y la sombra adquieren un protagonismo simbólico: lo que se revela y lo que se oculta, lo visible y lo latente, lo que la historia ha querido borrar y lo que persiste en la memoria colectiva.
Más allá de una simple relectura del pasado, su trabajo es un ejercicio de resistencia ante narrativas hegemónicas. La grandilocuencia de sus imágenes no es un homenaje a la opulencia, sino una manera de exponer sus paradojas. En sus dibujos, el esplendor se vuelve inquietante, lo majestuoso se ve amenazado por su propia fragilidad, y la historia se resiste a quedar fija en una sola versión de los hechos. Es en esta tensión, en este equilibrio precario entre lo impuesto y lo que se rebela, donde Fuenmayor construye su lenguaje visual.