Boletín

“Lenguajes en papel”

Colectiva de artistas iberoamericanos

A lo largo de la historia del arte el papel, como soporte plástico, ha cumplido una función de estudio para la realización de una obra de arte mayor como la escultura o la pintura. Los papeles, y los dibujos que se hacían sobre ellos, fueron el soporte mediante el cual los artistas renacentistas podían ensayar multitud de composiciones, perspectivas y estudios anatómicos del cuerpo humano para luego llevarlos al lienzo o a la piedra. No hay que olvidar a los arquitectos, ya que éstos no hubiesen podido desarrollar de manera completa muchos de sus proyectos sin los dibujos previos realizados en su gran mayoría sobre papel.

Pese a la importancia que tuvo este soporte para el desarrollo del arte, no es hasta el siglo XIX cuando la obra en papel comienza a ser autónoma y por lo tanto a desarrollarse como tipología artística más o menos independiente.

El siglo XX fue revolucionario en muchos aspectos sociales y artísticos. La aparición de medios mecánicos específicos, como la imprenta, que venían desarrollándose durante el siglo anterior, dio como resultado nuevas funciones y nuevos lenguajes plásticos al papel. Gran parte de la vanguardia europea utilizó este material para sus investigaciones estéticas y técnicas. Es el caso del fumage y frotage de los surrealistas, y el collage por parte de los cubistas.

En la actualidad, las técnicas artísticas sobre el papel gozan de entidad propia dentro del mundo del arte. Muchos son los artistas contemporáneos que utilizan este material como soporte y medio para la realización plástica. Las técnicas artísticas en las que se emplea y fusiona son innumerables, sobrepasando sus límites y convirtiéndolo en un elemento fundamental. El soporte (papel, cartón, cartulina) sirve de punto de partida a una técnica (dibujo, collage, decollage, etc.) que consigue un resultado inmediato, sintético, revelador y esencial. La libertad y la desinhibición con la que el artista puede expresarse sobre estos soportes plásticas confieren a las obras ese aire de frescura y versatilidad que se despliega en las obras de la exposición.

La Galería Fernando Pradilla exhibe la muestra colectiva “Lenguajes en papel” con la que quiere evidenciar la importancia que tiene el papel en el arte contemporáneo. La exposición presenta el trabajo de 36 artistas nacionales e internacionales, emergentes y reconocidos, que abordan desde lenguajes propios las posibilidades expresivas que tiene este soporte, no ya como sustento o estado previo a la obra, sino como la obra en sí misma, con entidad definida y trascendente.

Las obras que se agrupan en la muestra son diversas en temática, concepción y ejecución. Germán Gómez, Moisés Mahiques, Juan Francisco Casas y Fernanda Chieco abordan la figura humana pero desde concepciones completamente diferentes. Los dibujos y decollages de “De padres y de hijos” de Germán Gómez indagan en la identidad a través de las relaciones paterno filiales. El lenguaje de Moisés Mahiques, formalmente es menos agresivo pero con una lectura crítica de la sociedad contemporánea. El trabajo de Juan Francisco Casas, mucho más hedonista, muestra escenas lúdicas realizadas magistralmente con un bolígrafo Bic.

Mauro Piva retrata constantemente una figura humana sin rostro cuya expresión es cuidadosamente presentada mediante un abundante repertorio de gestos. El fondo desértico, monocromático y la ausencia de narrativa hacen que el espectador se sumerja en una temporalidad incierta.

La abstracción también tiene como soporte el papel. Emilio Gañán presenta una abstracción geométrica en la que los pequeños errores están permitidos, convirtiendo su obra en particular. César Delgado agrupa diferentes corrientes abstractas haciendo que el espectador sienta un gran placer estético al observarlas. Como punto de inflexión se encuentra la colombiana Vicky Neumann que agrede directamente paisajes clásicos venecianos con una pincelada impetuosa, enérgica y azarosa fruto de sus pasiones, transmitiendo una gran vitalidad, al igual que las pinturas de Alejandra Seeber.

El sosiego nos lo ofrece María Cristina Cortés que partiendo de formas naturales como las ramas, crea composiciones líricas mediante el collage. Jaime Franco mezcla en sus papeles diferentes técnicas como la pintura y el acrílico y gestos muy estudiados para llegar a la configuración de composiciones que nos remiten directamente a bocetos de arquitectos futuristas que reinterpretaban las edificaciones renacentistas.

Miguel Harte presenta composiciones voluptuosas y abigarradas para crear un mundo personal en el que la belleza y el horror se complementan en perfecta armonía. Ángel Ricardo Ríos desarrolla una obra cargada de formas sensuales que preconizan su expresión tridimensional. Victoria Encinas sigue indagando en un léxico plástico sin ilusiones ni alusiones basado en una fuerte economía formal, en la que utiliza materiales artificiales característicos de movimientos constructivistas, minimalistas y la abstracción contemporánea. Dentro de esta tendencia conceptual entra el “abecedario” de Catalina Ortiz, compuesto por parejas que llevan títulos contrapuestos y que comienzan con cada una de las letras del abecedario. La artista utiliza varias técnicas artísticas como el grafito y collage que dan como resultado composiciones muy sutiles pero con una fuerte carga irónica.

Los dibujos de Mariana Magdaleno remiten a la infancia y sus múltiples facetas como la búsqueda de la identidad, la violencia y la sexualidad. Las composiciones y situaciones representadas provienen directamente del mundo onírico en el que el hilo conductor es la relación inquietante entre el personaje infantil y los animales que le rodean. El venezolano Starsky Brines realiza composiciones mediante pintura grasa, industrial y collage para configurar cuerpos que parecen estar en un continuo estado de metamorfosis. Todo esto, unido a una pincelada gestual e impulsiva, da como resultado la creación de criaturas rescatadas de su imaginería infantil. La obra de Ariel Cusnir presenta destellos de figuración en la que se elimina cualquier convención pictórica para liberar el color y la forma. Los elementos presentados son reconocibles y siempre aluden al cine, literatura, mundo paralelo del videojuego.

El contexto histórico contemporáneo difundido mediante textos e imágenes sirve como base para la creación del lenguaje plástico en la obra de varios artistas que conforman la exposición. El artista mexicano Salvador Díaz pinta al óleo directamente sobre las hojas de periódico. El tema de la obra viene predeterminado por la noticia aparecida en dicha página pero filtrada por la mirada, lúcida y crítica, del artista. Carlos Salazar Arenas utiliza imágenes, relacionadas con acontecimientos sociales y políticos, publicadas en los medios de comunicación que podrían pasar desapercibidas pero que al ser traducidas al lenguaje pictórico obtienen mayor protagonismo y se fijan para la posteridad. En esta línea de trabajo se encuentra José Horacio Martínez que utiliza la tinta china para plasmar sobre papel, a la manera de imágenes fotográficas, situaciones convulsas de las sociedades contemporáneas. Pipo Hernández, por su parte, se vale de imágenes extraídas del entorno cinematográfico, segregando un fotograma, alterando los planos, manipulando el espacio y la luz. Marco Mojica, se desenvuelve en el ámbito de las citas y las apropiaciones estéticas, realizando una lectura crítica de los principios convencionales que sustentan el arte como categoría histórica.

Completan la muestra una selección de obras de artistas jóvenes o de reconocida trayectoria artística como son Carlos Amorales, José Bedia, Eduardo Basualdo, Gabriela Bettini, Paulo Castro, Aurora Lario, Felicidad Moreno, Lucas Ospina y Diego Vallejo.

 
 


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