Boletín

NOTA DE PRENSA
Exposición: Germán Gómez
“De padres y de hijos”
Del 15 de septiembre al 23 de octubre de 2010

La Galería Fernando Pradilla presenta la tercera exposición individual del artista español Germán Gómez (Gijón, 1972). “De padres y de hijos”, título de esta nueva exposición, es una lúcida y poderosa reflexión sobre lo que fuimos, somos y seremos, sobre la vulnerabilidad e indefensión ante el paso del tiempo; señales sutiles de una transformación inexorable que va acumulando arrugas físicas y emocionales. La constatación de la experiencia, a veces desapercibida, del arribo lento e irremediable del declive.

Con este nuevo proyecto Germán Gómez presenta una serie de retratos, con los que, una vez más, indaga en los resortes de la identidad a través de las relaciones filiales padre e hijo, intentando recomponer esa mirada siempre fragmentada y subjetiva de la compleja imagen fotografiada, remachada , perforada, dibujada, herida, suturada…

Los modelos en esta ocasión siguen siendo personas “que significan algo” en la vida de Germán. Padres e hijos han sido retratados individualmente en el estudio del artista, “posando” para un proyecto -previa y perfectamente concebido por Germán Gómez- que extrae de cada uno las esencias físicas y psicológicas que consiguen el equilibrio en la simbiosis y la transformación. Los retratados se enfrentan a la triple dimensión de pasado-presente-futuro reconociéndose en lo que fueron o son y en lo que se convertirán. Esta idea de proyección e identificación de los retratados, atisbada ya en trabajos anteriores, impregna de vitalidad y sutileza las obras de esta nueva serie. Lo vivido y los rastros que dejan en la mirada y la memoria nos deslizan por ese límbico territorio entre lo poseído y lo perdido. Una luz precisa recorre estos rostros que miran a la cámara o se giran lateralmente hacia ella; la armonía en la yuxtaposición de los rasgos físicos y esa tensión sosegada en la fusión de las imágenes se filtran por toda la composición.

Más de cuatro años lleva Germán Gómez concibiendo este proyecto, posiblemente el de una perspectiva más íntima y privada hasta el momento. Explorar sus vivencias y recuerdos, exteriorizar su propia historia personal, cobra el sentido y la fuerza de la catarsis, capaz de purificar y curar -con grandes dosis de comprensión y generosidad- memorias dolorosas, discrepancias desgarradoras.

Hace algún tiempo Germán afirmabaGermán afirmaba que su obra derivaría hacia “una estética más dura, menos retórica, quizás menos amable”. Probablemente estaba madurando su proyecto “De padres y de hijos”, obra de gran ternura y ninguna complacencia. La lozanía y la frescura de la juventud van tornándose en lánguida decadencia. La transición se produce con naturalidad, con la sinceridad de un artista que habla sin ambages de sentimientos universales y que consigue siempre generar emociones.

Las obras de Germán Gómez han formado parte de numerosas muestras nacionales e internacionales. Recientemente participó en el proyecto colectivo comisariado por el crítico y comisario Sema D’Acosta “AfterPost: más allá de la fotografía”, presentado en el Espacio Iniciarte de Sevilla. El Museo de Arte Moderno de Barranquilla en Colombia presentó una exposición individual de Germán Gómez en la que se abarcaba las diferentes series fotográficas que ha desarrollado en los últimos dos años. Seis de sus obras de la serie “Compuestos” recorrieron distintas ciudades e instituciones latinoamericanas con el proyecto colectivo comisariado por Rosa Olivares “Cazadores de sombras” que, después de presentarse en el Museo de Bellas Artes de Cuba, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, el Museo de São Paulo, el Centro Cultural San Marcos de Lima, el Museo de Arte Contemporáneo de San José de Costa Rica, el Museo de Bellas Artes de Santiago de Chile, el Museo de Arte Moderno de Panamá y el Museo de Bellas Artes de Córdoba (Argentina), concluyó su recorrido en la muestra organizada en abril de este año en el Centro Cultural de España en México. Sus trabajos han estado presentes en las últimas ediciones del Festival PhotoEspaña, resultando Fotógrafo Revelación en la edición de 2008. Otros proyectos en los que ha participado Germán Gómez son “Nuevas Historias A New View of Spanish Photography and Video Art” comisariado por Timothy Persons y presentado en el Kuntsi Museum of Modern Art de Vaasa (Finlandia), en el Stenersen Museum de Oslo (Noruega) y en el Kulturhuset de Estocolmo (Suecia) y “Peregrinatio” que contó con el comisariado de Fernando Castro Flórez presentado en diferentes Ermitas de la ciudad de Sagunto.

La obra de Germán Gómez ha sido reconocida en numerosas ocasiones. Entre los premios obtenidos se encuentra el Primer Accésit en el IX Premio ABC de Pintura y Fotografía y la Mención de Honor otorgada por Caja Madrid. Obras suyas se encuentran en el “Diccionario de 200 artistas imprescindibles” editado por la Comunidad de Madrid y en la compilación realizada por Rosa Olivares “100 Fotógrafos Españoles”, de Publicaciones Exit en 2005.

Por su parte, el Espacio Proyecto de la Galería Fernando Pradilla presenta el proyecto “Invisibilidad y descontrol” comisariado por el crítico Víctor Zarza. La muestra reúne la obra de numerosos artistas internacionales y estará abierta al público hasta el 27 de noviembre de 2010.

Esperamos contar con su presencia y agradecemos la difusión de esta nota de prensa. Para más información puede contactar con el teléfono 91 575 48 04, con el correo electrónico galfernandopradilla@infonegocio.com o visitando nuestra página web www.galeriafernandopradilla.com

Tania Iglesias Trimiño

 

Prensa

ABC cultural. N. 963. 18-09-10.

Pocos artistas de su generación pueden jactarse de haber conseguido un
«estilo» tan reconocible y a la vez versátil, tan exitoso en cuanto a
reconocimiento público como el de Germán Gómez (Gijón, 1972), con esa
característica técnica suya donde recompone imágenes por capas, a
partir del cosido de distintos retales fotográficos, dibujos sobre
papel o silueteados en acetatos. Estos trabajos suyos se han visto por
doquier, y a la segunda uno ya tenía la sensación de que reconocía el
modelo, de que seguía la pista del artista. Gusta a casi todos, se le
selecciona y expone a menudo, y la obra se presta con facilidad a
interpretaciones tópicas sobre cuestiones de identidad y género. Pero
lo cierto es que, hasta hace poco, una mirada más inquisitiva dejaba
siempre cierto regusto de vacío en torno a su proyecto: sí, el artista
había conseguido dominar sus procesos, y sin duda que la
materialización era personal, vistosa, en ocasiones incluso brillante,
pero a la postre el conjunto adolecía de cierta insustancialidad,
quedando los «porqué» silenciados ante el «cómo». A pesar de haber
articulado algún conjunto anterior con mayor intencionalidad
conceptual, donde quedó claro cómo el aumento de rigor en los
planteamientos generales beneficiaba su trabajo (pienso en la serie
Fichados-Tatuados, de 2005), Germán Gómez no conseguía enlazar de
manera continuada planes ambiciosos convincentes, quedándose todo en
obras aisladas resultonas. El esperado encuentro Hace un par de años,
sin embargo, su revisión del Juicio Final de Miguel Ángel en la serie
Condenados (2008), a la cual se dedicó su anterior exposición en esta
misma galería, supuso el esperado encuentro entre formas y fondo para
el artista. Escapando del encorsetamiento metodológico de Fichados,
extraño en última instancia a su quehacer intuitivo y de raíz
expresiva, Germán Gómez consiguió en aquella ocasión por vez primera
algo tan difícil como que su versión del clásico no naufragara en el
kitsch y, además, que encontrara plena justificación dentro de su
trayectoria, desde el momento en que las angustias existenciales del
magnificente fresco enlazaban directamente con lo que a partir de
entonces empezaría a ser una línea directriz de lectura en su propio
quehacer. Con el horizonte despejado, no ha desaprovechado la
oportunidad, volviendo a dar de lleno en el clavo con esta nueva serie
dedicada a padres e hijos. Si tras aquella primera ocasión de
Fichados, insisto, arrojó lejos de sí la falsa -e impostada- seguridad
que a una obra como la suya venían a ofrecerle la secuencia analítica
y el proceso sistemático, en ésta reciente, el salto al vacío es
completo, y ni siquiera se apoya en la cita culta, el reconocimiento y
la seguridad de recurrir a la autoridad, que lo sostuvieron cuando el
Juicio. Germán Gómez se ha lanzado para ver hasta dónde puede llegar
por sí mismo su proyecto, esta vez sin asideros; y la pirueta le ha
salido franca, valiente, conseguida: todos y cada uno de los recursos
puestos en juego aquí son suyos, y solamente suyos, apareciendo perfectamente conjugados, justificados, equilibrados. Bravo.
Dominio y contundencia Seleccionando dos generaciones, ejemplificadas
en la figura del padre y la del hijo, entre las piezas expuestas aquí
se encuentra quizá lo mejor del artista hasta la fecha. La
contundencia alcanzada se debe tanto al dominio formal de sus recortes
-completo-, como a la concisión de la idea que expresan de manera tan
rotunda. Esquivando el riesgo de la repetición amanerada, el conjunto
muestra por el contrario casi un alarde de la amplitud de medios
conseguido a partir de la incesante experimentación y el trabajo
incansable. Semejante despliegue se reafirma con la decisión de
exponer cada una de las figuras protagonistas (compuestas por la
pareja padre-hijo), en todas sus variantes técnicas: del collage
fotográfico en gran o pequeño formato, a la transferencia sobre papel
y el decollage, pasando por las más recientes e inéditas chapas
metálicas, sobre cuya superficie se han impreso las caras de los
representantes masculinos de alguna familia actual del entorno más cercano del artista.
De padres y de hijos (2010), construye una soberbia metáfora sobre el
monstruo de Frankenstein que -pregunta eterna pero enunciada a lo
moderno- quiere saber quién es, de dónde viene. Y lo cuestiona más
allá de la constelación de fragmentos del pasado que nos constituyen,
conformándonos tanto como deformándonos; más allá de esa aterradora
revelación al reconocer el amasijo inacabado, monstruoso de nuestro
interior en incesante reelaboración; incluso por encima de la
evidencia que somos siempre una alteridad y un margen, un pachtwork
irregular de retazos inconexos sin centro y no siempre atractivo, ni
eficaz, ni coherente. ¿Quién soy, dime, quiénes soy?

 

English text

“Time is a kind of number of change with respect to the before and after”
Aristotle

“Fathers and Sons” is a powerful and bright analysis about who we were, who we are, and who we will be. About how vulnerable and helpless human beings are as time goes by. This work shows physical and emotional wrinkles, subtle signs of inexorable changes. Signs of a sometimes unnoticed experience, of an inevitable and slow decline.

In this new series of portraits, Germán yet again explores the essence of identity through the bonds between fathers and sons. He tries to recreate this always complex and subjective relationship with fragmented, torn apart, riveted and stitched photographs and drawings.

Models are, as usual, important people in his life. German took in his studio the portraits of fathers and sons separately. They posed for a project the artist had thouroughly reflected upon. He captures their physical and psychological traits to achieve a perfect balance between symbiosis and change. His models are confronted with who they used to be, who they are now and who they will become. Thanks to this identification and insight into the future, the portraits are full of vitality and delicacy. The signs of life and experience in the models”””””””” faces and in their look make us dream about an unreal world of things past and lost. Faces neatly lit; models looking straight into the camera or slightly turning their faces towards it. Harmony stems from the melting of physical traits and the quiet tension of the composition.

Germán has been working on this project for over four years. It is probably his most personal work. Exploring his own past experiences and memories is a sort of catharsis, a healing process cleansing painful memories and heartbreaking disagreements with great understanding and generosity.

Some time ago Germán announced his work would become harsher, less rethorical. He was probably thinking of “Fathers and Sons” -a tender but pityless work. Fresh youth becoming languid decadence. A natural change plainly shown by an artist free of ties of universal feelings. An artist who always manages to stir our emotions.

Tania Iglesias

 
 


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