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FOTOGRAFÍA TRANSVERSAL

Del 26 de Junio al 1 de Julio de 2016

La Galería Fernando Pradilla de Madrid participa en esta edición de PHE 2016 con la exposición colectiva Fotografía transversal. Artistas iberoamericanos contemporáneos, que estará en exhibición hasta el próximo 1 de julio de 2016.

El lenguaje fotográfico ha recorrido de modo oblicuo gran parte de la producción artística contemporánea, cada vez más abierta a propuestas asentadas en la impureza de la creación, en la porosidad de los discursos plásticos, en la combinación de técnicas, lenguajes y soportes y en el ámbito de la hibridación que tanto define al arte actual. Fotografía transversal reúne un conjunto de trabajos de más de una veintena de artistas iberoamericanos, en el que se pueden identificar las diversas líneas estilísticas y temáticas que han configurado la fotografía dentro del contexto general del arte contemporáneo. Hallamos aquí reinterpretaciones, difuminadas o combinadas, de cuestiones relacionadas con el paisaje, el retrato, el desnudo, el documento, la ciudad, la arquitectura, la narrativa; planteadas todas desde posturas investigativas que reflexionan sobre asuntos de la práctica fotográfica tan pertinentes como su objetividad, subjetividad, autenticidad, manipulación, decodificación, veracidad o artificio.

La selección de estas obras ilustra las transformaciones acaecidas en el propio medio fotográfico, sus posibilidades como recurso y materia de creación y su potencialidad para propiciar discursos disímiles. Son obras que hablan del individuo, del espacio que éste habita en la ciudad, en el urbanismo, en su arquitectura, y del modo en que se relaciona con ellos. A través de estos trabajos es posible constatar la heterogeneidad de los discursos utilizados por sus autores. Fotografía analógica y digital, blanco y negro o color, pequeño y gran formato, fotografía pura o combinada con otros medios plásticos; presencia o ausencia humana, paisajes reales e imaginarios, documento y ficción, imagen directa o escenificación; la ciudad como argumento, la manipulación de la realidad; paisajes íntimos, arquitectónicos, urbanísticos; el retrato, la autobiografía, el instante decisivo y el instante contemplado; encuadres subjetivos, la luz como elemento compositivo esencial; apropiación y citación… Miradas que enfocan algunas de las tendencias de la fotografía contemporánea y su consolidación en el ámbito artístico.

Otra mirada a los géneros –una aproximación al tratamiento fotográfico de géneros clásicos de la historia del arte como el retrato, el desnudo y el paisaje-; Ciudad y territorio; Realidades escenificadas e Hibridación de los procesos, son los cuatro bloques en los que se estructura la exposición.

En tiempos de bulimia visual, del todo ya dicho y visto, la selección de obras que presentamos aspira a sosegar la mirada del espectador, proponiéndole descubrir algo que está más allá de las evidencias, desbordar la descripción para penetrar en el territorio de las emociones.

Tania Iglesias
Comisaria

El Desnudo

Otra mirada a los géneros-El Desnudo

Completan este recorrido a través de la práctica fotográfica por los diferentes géneros de la historia del arte, el acercamiento personal que un grupo de artistas ha realizado en su obra sobre el desnudo humano, tanto del cuerpo femenino como masculino. Se encuentran aquí reunidos los trabajos de Esther Ferrer, Beth Moysés, René Peña, Marta María Pérez Bravo, Ambra Polidori y Alexis W.

Esther Ferrer ha desarrollado un proyecto expandido en el tiempo en torno a la imagen de sí misma, no en un sentido autobiográfico, sino como medio para reflexionar sobre la construcción de la identidad, y para vehicular sus compromisos. Ferrer ha recreado una imagen visual con capacidad para cuestionar los estereotipos sobre el cuerpo de la mujer, los códigos restrictivos y desiguales de la sociedad hacia las minorías y sobre la propia creación artística. Sus series de autorretratos se plantean con un cierto distanciamiento crítico, cargado muchas veces de grandes dosis de humor e ironía. A Ferrer no le interesa revelar la identidad a partir de datos verificables, sino por la impronta que deja el paso del tiempo sobre el rostro y cuerpo fotografiados.

Para las artistas Beth Moysés y Ambra Polidori el cuerpo es concebido como un arma de denuncia social y política. Sustentadas en actitudes de fuerte carácter feminista, ambas creadoras han develado los conflictos, tragedias y desigualdades de la mujer en la sociedad contemporánea, siempre desde posturas críticas y contestatarias. Valiéndose del cuerpo ajeno, Beth Moysés ha visibilizado los abusos, la violencia física y psicológica, y las discriminaciones raciales o sexuales que sufren las mujeres en distintos países y culturas. Su obra busca proporcionar un ritual de transformación y catarsis para estas mujeres, propiciándole el medio para exteriorizar su dolor, legitimando el valor de la confesión y reivindicando la emancipación.

Ambra Polidori, por su parte, desentraña los patrones culturales que rigen y esclavizan el cuerpo femenino. En su obra “Afganistán”, el desnudo presupone un enfrentamiento ideológico; el burka que retrata es en sí mismo la negación a la imposición de un tipo de vestimenta que oprime a la mujer y desvirtúa su identidad. Una posición profundamente política recorre toda la obra de Ambra Polidori. Una actitud artística que busca acicatear al espectador en su conciencia, hacerlo partícipe de lo que sólo en apariencia le es extraño. Pero con cada una de sus obras esta creadora de reveladoras metáforas muestra que lo ajeno –lo que se ve lejano, acaso también lo que se cree incomprensible– termina por impactarle a uno mismo, a todos.

La obra fotográfica de René Peña se preocupa por desgranar los conceptos culturales y las connotaciones sexuales que actúan sobre el cuerpo humano. Su propio cuerpo, siempre desnudo, sirve de excusa para tratar temas como la negritud o la ambigüedad sexual, con clara intención de trascendencia: “Mis autorretratos no son una reafirmación de mi personalidad, no son el reflejo de un sujeto de características narcisista. Son solo un pretexto para hablar de los otros, de esos seres, comunes y corrientes, de los cuales yo me siento paradigma”.

La obra de Marta María Pérez Bravo se inscribe dentro de aquellos discursos en el que cuerpo femenino se erige en terreno de expresión simbólica, destacando la puesta en escena, performática del cuerpo propio, que juega un papel clave en todo su trabajo, y se convierte en el medio a través del cual relata al otro, pero en la medida en que se relata a sí misma como otra. Y así, este juego de dualidades nos adentra en el mundo fantasmagórico y fetichista de la artista, un mundo fuertemente marcado por el peso etnográfico de la religión afrocubana.

Desnudo y paisaje se complementan en esta obra de Alexis W. Todo su trabajo indaga en los resortes más íntimos de la identidad y la sexualidad, y se convierten en la estrategia comunicativa de un artista comprometido que busca respuestas siempre activas del espectador. Poesía y belleza se concentran en este desnudo lleno de sutilezas, de encuadre pulcro y serena composición.

Tania Iglesias
Comisaria

 

El Paisaje

Otra mirada a los géneros – El Paisaje

En la práctica artística contemporánea, la (re)presentación del paisaje ha encontrado nuevos tratamientos e intenciones, trascendiendo lo estrictamente documental y convirtiéndose en uno de los temas principales de la fotografía contemporánea. Los nuevos paisajes registran el constante mutar de la realidad urbana desde una perspectiva subjetiva y vivencial, muchas veces con indiscutibles dosis de denuncia y crítica social.

Los artistas reunidos en este apartado plantean la revisión y recontextualización de un género artístico de larga tradición, que como categoría estética ha ido transformando su carácter y usos al hilo de los cambios sobrevenidos en la práctica artística a lo largo de su historia. La creación actual plantea un tratamiento del paisaje que subvierte las visiones escenográficas, románticas, exóticas o sublimes que le han acompañado en su trayectoria, introduciendo una dimensión cultural que trasciende la idea tópica de representación de una geografía, para devenir un concepto expandido que da cabida a aspectos sociológicos, subjetivos y emocionales; a miradas reflexivas sobre la manera en la que el ser humano conecta con los espacios que habita y transforma.

Desde posturas hondamente conceptuales se aborda la iconografía contemporánea de un paisaje que busca muchas veces desequilibrar la capacidad del espectador para percibir con objetividad la realidad que se le propone. Tal es el discurso del artista brasileño Vik Muniz que con su obra Pictures of pigment: The oak at Flagey, after Gustave Courbet procura conectar con el acervo visual del espectador en ese ritual de aproximación tan necesario para aprehender su obra. Muniz pretende que el espectador “tenga la impresión de haber visto eso antes y encontrar a su vez algo distinto en la imagen, un cortocircuito, una discrepancia que hay que ajustar… no se trata solo de ver, sino de negociar con lo que se ve.”

En los paisajes de Juan Carlos Martínez se traza un juego de consonancias entre la realidad exterior y las pulsiones íntimas derivadas de los otros paisajes, los de la memoria y la experiencia del propio artista, derivando casi siempre en trabajos con reminiscencias autobiográficas. En su serie Expedición Spermopsida Martínez plantea nuevas lecturas en el tratamiento del paisaje, confiriendo un carácter científico a lo fotografiado para revelar historias, quizá incómodas, que cuestionan lo aparente y movilizan nuestra percepción.

La artista venezolana Suwon Lee recrea unos paisajes donde lo importante es revelar las relaciones entre el hombre y la naturaleza, plasmar las respuestas emocionales que ésta suscita, y constatar la insignificancia y transitoriedad de los problemas del individuo frente a la eternidad del universo. Lee se detiene en esta eternidad a través de la luz que emana de los astros y en el encuentro que se produce entre la oscuridad y la luz, resaltando la aparente contradicción que se crea entre la oscuridad en la luz y la luminosidad en lo oscuro.

En la obra de Ding Musa la noción de paisaje es interpretada desde los propios supuestos visuales de la fotografía: luz, espacio, color; porque para este artista la práctica fotográfica no persigue la representación de la realidad, sino la de procurar una experiencia contemplativa en el espectador, un retorno a la imagen como elemento perceptivo desprovisto de toda narración o anécdota; de ahí el carácter casi abstracto y la sensación de escrupulosa neutralidad de muchas de sus composiciones fotográficas.

Con clara intención documental aborda el artista colombiano Federico Pardo su proyecto fotográfico Sucesión, a partir de la recreación de una serie de paisajes recientes de la localidad colombiana de Armero, arrasada en 1985 por la erupción del volcán Nevado del Ruiz. Pardo documenta el proceso de sucesión biológica que tras la ruina emerge nueva vida, dando cuerpo a una memoria del paisaje, de sus fases y transformaciones. Su proyecto fotográfico se erige testigo del ciclo natural vida-muerte-vida, destrucción y construcción, lo efímero y lo permanente. En este juego de dualidades su trabajo fotográfico invita a celebrar la belleza y lo estético en medio de la vida y de la muerte, de la tragedia y a través del tiempo.

Como recuperación de recuerdos y plasmación de signos autobiográficos enfoca Germán Gómez el tratamiento del paisaje, que se convierte en el autorretrato de una existencia vivida y recreada. El universo de historias y temas que habitan en sus paisajes está dominado por una continua exploración y exteriorización de su intimidad.

Paisajes todos, denotados y connotados, los reunidos en este apartado, que reafirman cómo la noción de género adaptado a la fotografía contemporánea -de definición acotada, restrictiva y estandarizadaha perdido su operatividad conceptual, fundiéndose en un proceso tendente a la hibridación y a la interferencia de lenguajes, procedimientos y categorías en los campos artísticos y temáticos.

Tania Iglesias
Comisaria

 

El Retrato

Otra mirada a los géneros-El Retrato

Se halla en este apartado una selección de autores que han indagado en las posibilidades expresivas del cuerpo y el rostro humanos –el propio y el ajeno- como materia de reflexión sobre la individualidad, la identidad, y sus connotaciones culturales. Artistas que exploran el retrato para expresar cuestiones vinculadas a la identidad –sexual, social, racial, de género- y a la intimidad, con claras alusiones a los modos en que ha sido tratado este género en distintas etapas de la historia del arte, y proponiendo un uso consciente de sus referencias basado en las prácticas de la apropiación o la citación. Muchos de estos artistas encuentran en sus vivencias la fuente temática y el discurso esencial de todo su proyecto artístico, conectando experiencias y práctica creativa. Así, han ido construyendo una memoria visual, personal y colectiva que vuelcan en sus series fotográficas.

Toda la obra de Mario Cravo Neto se centra en la documentación de la realidad humana de su Bahía natal y en el sincretismo religioso, cultural, erótico y espiritual de las comunidades indígenas, portuguesas y africanas que han convivido en la sociedad brasileña, de ahí el signo antropológico y etnográfico de toda su obra fotográfica, y en especial de sus retratos, en los que el artista trasciende lo documental para expresar el relato poético de una mirada, la de un autor que construye una nueva imagen de su entorno, alejado de estereotipos y visiones exóticas.

Los retratos de Germán Gómez que se exhiben en este apartado forman parte de la serie En Éxtasis, proyecto inspirado en el poema Noche oscura del alma de San Juan de la Cruz. La referencia literaria es traducida plásticamente por el artista a partir de la deconstrucción y recomposición de capas fotográficas que dibujan la expresión de un rostro transido que entremezcla dolor, placer y miedo, sentimientos que Gómez intenta desgranar en gran parte de su obra. Sus retratos, recortados, superpuestos, intervenidos y cuasi escultóricos, dan forma al corpus creativo de un artista que concibe el arte como una proyección del yo y un recurso para la búsqueda y el encuentro de sí mismo.

En los retratos de Adriana Duque conviven el realismo y la ficción. Con fuertes referencias a la literatura, el teatro o la literatura, sus fotografías están cargadas de significados subjetivos y ponen el énfasis en un tratamiento de puesta en escena que, en los retratos consiguen capturar expresiones inusuales del rostro infantil, provocando en el espectador cierta sensación de extrañamiento o asombro.

Alexis W. propone una aproximación al retrato desde una perspectiva que combina las dimensiones psicológicas y sociológicas del individuo retratado. En su trabajo se advierten signos formales de iluminación y composición que remiten a la pintura clásica, pero es en la manera de abordar los temas, en la postura de implicación del autor, y en la dignidad que extrae de sus retratados, donde reside la personalidad de su obra fotográfica, todo un archivo de vida.

Con una larga trayectoria creativa, el artista Marcos López ha convertido el retrato en uno de los sustentos esenciales de su trabajo. Los rostros que captura propician una profunda reflexión sobre los estereotipos de la sociedad latinoamericana. El artista ha mostrado siempre un enorme interés por la captación de la psicología de los retratados, que muchas veces abandonan su personalidad real para convertirse en icono de representación de una determinada reflexión cultural, social o política. López encuentra sus fuentes en la imaginería de la cultura latinoamericana: desde los muralistas mexicanos hasta las telenovelas, pasando por la publicidad y el histrionismo cromático de la propaganda callejera o el kitsch. Dosis de ironía, humor y dolor, filtradas siempre por la introspección, se identifican en el tratamiento que este artista confiere al retrato, con personajes siempre a medio camino entre lo autóctono y lo foráneo, lo original y lo ficticio.

El proyecto Ampo del que forman parte los dos retratos que se exhiben del artista Javier Vanegas, plantea una reflexión acerca de la noción de cómo reconocemos y hacemos visible ciertos territorios o cuerpos en el lenguaje fotográfico. Recuperando una técnica fotográfica del siglo XIX conocida como colodión húmedo o ambrotipo, Vanegas seleccionó como modelos de su proyecto a personas albinas, para trazar un cruce de referencias entre la elección del modelo y la solución técnica empleada. Para este artista el retrato es concebido como medio de identidad, legitimidad y clasificación social; capturas fotosensibles con composición decimonónica en plena era digital.

Tania Iglesias
Comisaria

 

Ciudad y Territorio

Ciudad y Territorio

Este apartado temático retoma uno de los temas más transitados por la fotografía contemporánea: la ciudad y su arquitectura como argumento visual. Presentamos una selección de obras de seis artistas iberoamericanos interesados en reflejar la complejidad y contradicciones de las ciudades actuales, en interpretar los cambios que acontecen en los tejidos urbanos, y en recrear la plasticidad de una arquitectura cada vez más influyente en la configuración del paisaje contemporáneo.

El trabajo fotográfico de José Manuel Ballester recrea el valor simbólico de los espacios y sus lugares. En sus obras la figura humana se ausenta con pertinaz frecuencia, dejando tras de sí el rastro de sus pasos. Su trabajo reflexiona sobre la interrelación entre la arquitectura y sus usos sociales, con especial atención a la historia cultural que estos lugares revelan.

La deconstrucción de los espacios, calles, edificios, ciudades, se convierte en la obra de Germán Gómez en una poderosa confesión, franca y elíptica, en la que el artista omite todo lo superfluo y ajeno a su única intención: la narración de su experiencia vital a partir de la reconstrucción de estructuras arquitectónicas enteramente personificadas, reinterpretadas de otra manera, que consiguen subvertir nuestra manera de mirar, tan desacostumbrada a percibir la ingravidez de las formas. La imagen de New York es así un autorretrato sin cuerpo e indirecto del propio artista.

El enfoque de la ciudad emerge como un asunto medular en la obra de Juanita Carrasco. En la urbe capturada por Carrasco se vertebran reflexiones sobre la habitabilidad de los espacios o la pertenencia a un lugar. La artista ha mostrado en sus trabajos una preocupación constante por la interacción entre el hombre y la ciudad, develando los resquicios que mutuamente se permiten para coexistir. En su obra “Bogotá” una secuencia de imágenes se convierte en una ventana indiscreta que articula la silueta de esta capital y, al mismo tiempo, narra las historias que van tejiendo sus habitantes y transeúntes. Dimensión y detalle son dos aspectos relevantes en la construcción de esta obra, resultado de un ejercicio de tránsito y registro del tiempo y el espacio.

Marcos López recrea una puesta en escena personal caracterizada por la estridencia cromática y el efectismo, asimilando los elementos del kitsch urbano en su obra fotográfica, para dibujar esa textura del subdesarrollo que repercute en los ámbitos más privados del individuo. La Esquina Roja capturada por la mirada de López traduce autenticidad y estereotipo, espectáculo y tragedia, los semblantes contradictorios de la realidad latinoamericana, las tramas de un contexto exuberante y confuso que desborda su representación. La ciudad que fotografía Marcos López describe más que a lugares o espacios, estados anímicos y reinterpretaciones de angustias propias del autor.

La obra expuesta de Gian Paolo Minelli forma parte de su serie fotográfica “Cárcel de Caseros”, en la que el artista retrata otro ejemplo arquitectónico de las ciudades contemporáneas: los centros penitenciarios o de inserción social. Sin embargo, la prisión que retrata Minelli propone una reflexión sobre el concepto de ruina contemporánea. Cárcel de Caseros enfoca la mirada en celdas abandonadas que rememoran los tiempos de violencia social y criminal en Argentina. A través de un registro fotográfico sin efectos dramáticos, ni grandes contrastes de luz, el artista critica la perspectiva y el deterioro de la sociedad actual ante el olvido y el sentimiento de la negación. El espectador se convierte en el testigo silencioso del devenir de las almas que habitaron los interminables muros. De ellos hay rastros, huellas, pinturas cuyo significado desconocemos y que nos resultan conmovedoras. En estas fotografías, la geometría se vuelve igualmente protagonista, como señal metafórica ante una búsqueda del equilibrio.

La serie de Ambulatorios de Óscar Muñoz son aerofotografías de la ciudad organizada en una trama regular, con señalizaciones de aspectos autobiográficos del artista. La planeación racional es supeditada a la reflexión sobre la memoria del individuo, y sobre la necesidad misma de la memoria colectiva como compromiso de nuestra sociedad.

Tania Iglesias
Comisaria

 

Hibridación de los procesos

Hibridación de los procesos

“Hoy por hoy la fotografía es una idea inagotable sin una
noción exacta. Ha alcanzado un status de autonomía y
ósmosis, que su condición supera lo icónico, lo sintáctico y
lo representativo. […] Es innegable que la fotografía
comparece ante nosotros ahora como una nueva
categoría habilitada por su situación de inespecificidad. Su
condición intermedia entre la práctica artística y otras
variantes compartidas genera debates de calado
sociológico, filosófico y político que superan las
consideraciones estéticas habituales.”

Sema D’Acosta

Con obras realizadas en su mayoría en técnicas mixtas, tanto de artistas españoles como latinoamericanos, este apartado centra su intención en otra corriente de las artes visuales contemporáneas, la de marcado apego a la hibridación plástica y conceptual.

Presentamos así uno de los rasgos que configura a la fotografía de los últimos años, inmersa en un contexto de complejas tecnologías digitales y electrónicas que han propiciado la expansión de los límites que le eran propios, para convertirse en un medio sincrético, permeable y dúctil, adaptable a cualquier formato y disciplina.

Se exhiben aquí los trabajos de Albano Afonso, Ricardo Barcellos, Ignacio Bautista, Juan Carlos Delgado, Germán Gómez, Beth Moysés y Javier Vanegas; artistas que invitan al espectador a reflexionar sobre la naturaleza amplia, manipulable y expandida del objeto artístico contemporáneo, que rompen el concepto de fotografía directa, capturando construcciones tridimensionales que han sido previamente elaboradas. Sus fotografías, construidas o escenificadas, buscan activar la atención del espectador, provocar extrañeza, equívoco, asociación conceptual.

Tania Iglesias
Comisaria

 

Realidades escenificadas

Realidades escenificadas

La manera en que se construye la imagen fotográfica es otra de las líneas que preocupa a muchos de los creadores contemporáneos. Manuel Archaín, Mira Bernabeu, Adriana Duque, Marcos López y Fernando Montiel son artistas que rompen el concepto de fotografía directa, capturando construcciones que han sido previamente elaboradas. Sus fotografías escenificadas propician la extrañeza, el equívoco, la asociación conceptual, y proponen reflexionar sobre asuntos tan esenciales para la fotografía como la apariencia y la verdad.

Valiéndose de las tecnologías digitales estos artistas combinan imágenes que tras un proceso de recomposición y manipulación irrumpen con una gran carga narrativa. Sus fotografías encadenan un conjunto de escenas muchas veces compuestas a partir de la paradoja y lo inverosímil, en las que sus personajes se enfrentan a situaciones inesperadas, que les rebasan o anonadan. Son
obras expresivas, de grandes contrastes y eficaz atracción perceptiva.

Con la visión cinematográfica que caracteriza buena parte de su obra, las fotografías de Manuel Archaín tienen un dejo onírico y surrealista que hace que las personas se sientan identificadas a través del recuerdo. Archaín propone un juego de retratos asombrosos e invasivos, con los que incomoda la cotidianeidad estática y moviliza el deseo del espectador de formar parte tanto de las imágenes como de las historias potenciales detrás de ellas. La obra de Archaín muestra un mundo globalizado, que exacerba la realidad que nos rodea, que nos permite viajar por el universo de sus fantasías con la simpleza y la frescura que caracteriza su trabajo.

Como en la mayoría de los proyectos realizados por Mira Bernabeu, el pulso entre realidad y ficción se filtra en todas sus series temáticas. La realidad se muestra ante el espectador al contemplar las imágenes de un conglomerado humano real, y la ficción se hace patente al posar los personajes sobre un escenario previamente construido por el artista y en sintonía con el discurso que decida expresar. Bernabeu ha desarrollado un trabajo altamente contestatario con grandes dosis de denuncia política y social.

Paisajes, retratos de niños, escenas derivadas de la historia del arte, conforman la obra fotográfica de Adriana Duque. Cada imagen, sin renunciar a su individualidad, se carga de una la complejidad simbólica que tiene lo negro y oscuro en nuestra cultura y psicología colectiva. Ese montaje de tiempos y espacios desiguales se suma a la ambigüedad causada tanto por la penumbra como por los envíos y reenvíos entre el espacio fotográfico y el espacio pictórico, entre la sensación de realidad fotográfica y la ficción pictórica, entre la claridad de la presencia y la oscuridad de lo ausente o perdido.

A Marcos López le ha interesado adentrarse en el color local de su Latinoamérica para “materializar una emoción que es, al mismo tiempo, una opinión sociopolítica, una crónica y un documento”. En su fotografía Terraza, Buenos Aires expresa nítidamente los presupuestos teóricos y estéticos de la serie POP LATINO en la que el artista ha trabajando durante los últimos 20 años.

La obra es una puesta en escena con influencias del muralismo mexicano y la sensibilidad barroca, mezclados con el Pop Art americano. En la Terraza de López pasan ante su cámara los signos icónicos, típicos y tópicos de su Argentina natal. Con la apariencia de un plano cinematográfico congelado Marcos López fotografía los excesos, la anarquía, lo cercano y cotidiano, su barrio, su mundo, y su vida, en definitiva.

Las realidades artificiosas de absurdas atmósferas que recrea en sus fotografías Fernando Montiel tienen una clara intencionalidad introspectiva. Introspección que es concebida como una ruta de luz hacia la contemplación y la liberación individual. En este sentido Montiel ha llegado a afirmar que “se trata de momentos de inspiración en que el infinito se me revela; es como un clímax mental. Aquello que no acaba, lo esencial, trasciende el mundo terrenal; la fe reemplaza a la lógica y se convierte en un acto eterno y circular”.

Tania Iglesias
Comisaria


 
 


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