COLECTIVA DE VERANO 2012

Boletín de prensa

Colectiva de artistas iberoamericanos
Del 18 de julio de 2012 al 7 de septiembre de 2012

La galería Fernando Pradilla presenta la exposición “Colectiva de verano 2012” con una selección de trabajos recientes de los artistas: Manuel Calderón (Colombia), César Delgado (España), dEmo (España), Pipo Hernández (España), Marco Mojica (Colombia), Catalina Ortiz (Colombia) y Ángel Ricardo Ríos (Cuba).

Las obras que se agrupan en la exposición presentan una gran diversidad técnica y temática, reflejando el eclecticismo de las últimas tendencias de la plástica iberoamericana. De esta manera, encontramos en la obra de Manuel Calderón la fusión del dibujo y el vídeo; los Souvenirs de César Delgado, pinceladas escultóricas realizadas a partir de impresiones digitales sobre dibond, de trazos gestuales extraídos de sus composiciones pictóricas y el concepto de lo icónico en las esculturas de dEmo. Por su parte, Pipo Hernández recrea en sus pinturas acrílicas fotogramas de películas; Marco Mojica utiliza la tinta sobe papel para realizar su serie “Banda Sonora”; mientras que el collage y el dibujo conforman la obra de Catalina Ortiz y el óleo y el carboncillo son los materiales que utiliza Ángel Ricardo Ríos para la realización de sus lienzos.

En la obra de Manuel Calderón, (Bogotá, 1985), el dibujo es planteado como una acción repetida en su obra, que a través de complejos y monótonos procesos da cuenta del tiempo y el espacio en el que se desarrolla la vida del hombre contemporáneo. El cuerpo, siempre presente en sus obras, sirve de herramienta; es productor y receptor de sensaciones propias de la cotidianidad, las que exalta a través del manejo de las escalas, la serialidad y la repetición, así como el uso de los tiempos cíclicos. Monotonía, Constricción, Limitación, Rutina, Frecuencia, Horario, Habitar, Repetición, orden y caos son términos que hacen parte de un tramado tan fino como simple de conceptos sobre los que se desplaza el trabajo del artista. Calderón utiliza siempre técnicas como el lápiz, el carboncillo, el pastel o la tinta, siempre sobre papel. No obstante, su investigación se centra en abarcar distintos medios y lenguajes propios de un artista contemporáneo. Es así, como a través de estas técnicas tradicionales e imponiéndose a la preconcepción bidimensional del dibujo crea objetos, instalaciones, animaciones, videos y acciones. De esta manera, desplaza al dibujo de su campo bidimensional, para aliarlo con el espacio y el tiempo.

César Delgado (Madrid, 1961) articula sus composiciones pictóricas, denominadas “Taxidermias”, a partir de la interacción entre distintos planos que mutuamente se integran y desplazan, provocando ese movimiento visual y rítmico que caracteriza a sus imágenes pictóricas. No hay un único eje fundamental en sus composiciones. Como una suerte de espacio escénico las obras se superponen sobre un fondo-escenografía en el que ambos, indistintamente, protagonizan o secundan la acción del otro. La degradación de los valores tonales y la inserción de las obras sobre éste, pretende generar un entorno de recogimiento y contemplación en el que el espectador participe de la plenitud del color, de la libertad gestual de las pinceladas, de la sinfonía pictórica que envuelve armónicamente toda su obra.

En las esculturas de dEmo (1960, Toledo, España) se unen los lenguajes de la figuración y el arte pop, inspirándose en elementos cotidianos alejados de lo transcendente pero dignificándolos y convirtiéndolos en iconos. Los elementos reconocibles en sus obras se presentan descontextualizados y transformados, con alteraciones de escala, de color y representando funciones distintas a las que serían habituales. De esta manera provoca cierta tensión y curiosidad en el espectador.
Sus esculturas tienen lecturas complementarias que van desde la ecología de las especies amenazadas de extinción hasta la invasión de elementos industriales en los espacios públicos de las ciudades haciendo que estos sean hostiles para hombre.

Las pinturas de Pipo Hernández (Telde, Gran Canaria, 1966) están inspiradas en fotogramas cinematográficos. La selección de fotogramas no responde a un interés especial por algún tipo de género fílmico sino a la potencialidad metafórica que estas escenas pueden aportar a la propuesta del artista. El artista pretende reflexionar sobre los mecanismos del lenguaje del arte, yuxtaponiendo y recodificando diferentes sintaxis expresivas para generar nuevos significados.

La obra de Marco Mojica (Barranquilla, 1976) proviene de una experiencia particular con el collage; de una yuxtaposición de imágenes y significados capaces de generar una inquietante e irónica tensión en la lectura de sus contenidos. La contextualización de imágenes le permite crear esbozos de futuras obras. Por esta razón el Mojica necesita ver, “consumir” multitud de imágenes y crear una especie de archivo personal de todo registro visual necesario para la ejecución de futuros trabajos. Las fuentes van desde revistas de variedad, magazines de arte, libros ilustrados, catálogos para ingenieros, archivos de Internet, videos e incluso fotocopias. En este sentido la apropiación, entendida como estrategia plástica es una herramienta que le permite abordar temas tan pertinentes dentro del arte contemporáneo como es el concepto de originalidad. No se trata entonces de “interpretaciones” se trata de cómo una imagen existente, con autoría , cargada con todas las convenciones visuales y teóricas pueden ser subvertidas y entrar en un discurso visual diferente, a favor de la ironía y el humor, con temas que muchas veces damos por incuestionables.

Catalina Ortiz (Bogotá, 1974) desarrolla una obra asentada en la gran marea permanente de imágenes que circulan a nuestro alrededor para utilizarlos como materia prima en la construcción de sus dibujos. A partir de la apropiación personal, tanto de las palabras como de las imágenes, transforma por completo la referencia inicial. La obra final es un collage formal y mental determinado por el inconsciente de la artista y en la que conviven, palabra, imagen y sentido. Elige una letra, busca una palabra, le da un significado y sobre esto elabora un dibujo emocional.

En el trabajo de Ángel Ricardo Ríos (Holguín, Cuba, 1965) los cojines, los almohadones, los volúmenes mórbidos, se han convertido en un icono de casi toda su obra. Junto al ejercicio sistemático de depuración de trazos, colores y signos, ha conseguido perfilar un lenguaje plástico propio que transmite proximidad y cierta suerte de intimidad. Los trazos libres y precisos y una paleta cromática vibrante que desborda la composición acusan la procedencia del artista, la identidad que le define. La suya es una mirada cálida y sensual, a la vez que lúcida y certera. Su obra está signada por una innegable figuración, cargada de formas sensuales que preconizan su expresión tridimensional, sin embargo, en ellas se han gestado planteamientos decididamente abstraccionistas que ponen el énfasis en aspectos esencialmente formales, cromáticos y estructurales de la composición.

Por su parte el Espacio Proyectos de la Galería Fernando Pradilla continúa presentando la exposición del artista canario Alexis W. (El Hierro, 1972): “Memoria de La Ventana Indiscreta” y los últimos trabajos de Juan Francisco Casas (La Carolina, Jaén, 1976) que acompañan al lanzamiento del libro “Juan Francisco Casas. Dibujos” editado por la Galería Fernando Pradilla.

 

Obras

Manuel Calderón

César Delgado

Pipo Hernández

Marco Mojica

Catalina Ortíz

Angel Ricardo Ríos

 
 


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