JUAN FRANCISCO CASAS

www.juanfranciscocasas.com                                                        1976
                                                                                                           Nace en La Carolina
                                                                                                           Jaen. España

Estudios Realizados

1999
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada y Premio Nacional de Fin de Carrera del Ministerio de Educación y Ciencia.

2000
Certificado de Docencia del Tercer Ciclo de Estudios Universitarios de la Universidad de Granada.

2002
Diploma de Suficiencia Investigadora del Tercer Ciclo de Estudios Universitarios de la Universidad de Granada.
Doctorado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada.

Exposiciones Individuales

2012
“Obra Reciente”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. Lanzamiento del Libro monográfico “Juan Francisco Casas-Dibujos”, editado por Galería Fernando Pradilla.
“Alternative”. Galerie Seine 51. París, Francia

2011
“After(h)ours”. Espacio2. Galería El Museo. Bogotá. Colombia
Docks Art Fair. Solo Project. Galería Fernando Pradilla. Lyon, Francia

2010
“Foreignaffairs”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
2009
“Foreignaffairs”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España

2008
“Bare(y)there”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
Scope Basel 2008. Basilea, Suiza.
Real Academia de España en Roma. Italia

2007
“Mis(s)behave(again)”. Sala Manolo Alés. La Línea, Cadiz. España.
“MyLovingNation”. Galería Ferrán Cano. Palma de Mallorca. España.

2006
“Sacrebleu!”. Galería Sandunga. Granada. España.
“Mis(s)behave”. Sala Rivadavia. Diputación Provincial de Cádiz. Cádiz. España.

2005
“Saturdaynighthbathroom”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España.
1999
[PI]. Centro de Lenguas Modernas. Universidad de Granada. Granada.

1998
“Haikús”. Casa de Jaén. Granada.

Exposiciones Colectivas

2012
Drawing Now. Galería Fernando Pradilla. París. Francia
ARCO’12. Galería El Museo. Madrid. España

2011
Lenguajes de papel II. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
DOCKS ART FAIR. Galería Fernando Pradilla. Lyon, Francia
Memoria: 10 Años en Madrid. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
KIAF’11. Galería Fernando Pradilla. Seúl, Corea
ArtRio’11. Galería Fernando Pradilla. Rio de Janeiro, Brasil
SP Arte. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
ArteBa. Galería Fernando Pradilla. Buenos Aires, Argentina
“Cover Girl”. La Galerue des Galeries. París. Francia
Just Mad2. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
Art Stage Singapore. Galería Fernando Pradilla. Singapur

2010
Lenguajes de papel. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España
ArteBa. Galería Fernando Pradilla. Buenos Aires, Argentina
ArtMadrid. Galería El Museo. Madrid. España
Scope Basel. Galería Fernando Pradilla. Basel, Suiza

2009
ART JAÉN. Jaén, España
“Diez +: Arte contemporáneo español en los premios ABC”. Instituto Cervantes de Moscú. Rusia
“El arte de la semejanza”. Centro Cultural CAIXANOVA. Vigo, España
KIAF. Seúl, Corea del Sur
FIA. Caracas, Venezuela
SP Arte. Sao Paulo. Brasil.
ArteBa. Buenos Aires. Argentina.
SCOPE BASEL. Basilea. Suiza.
Arte Americas. Miami. EE.UU.
SCOPE NY. New York. EE.UU.
ART MADRID. Casa de Campo. Madrid. España

2008
Inventio Roma. Real Academia de San Fernando. Madrid. España
Inventio Roma. Real Academia de España en Roma. Roma, Italia
The Joy of Sex. The White Square Gallery. Las Vegas, EE.UU
Renaissance Remenice. The White Square Gallery, Las Vegas, EE.UU.
KIAF, Feria Internacional de Arte en Corea. Seúl, Corea
Scope Hantomps’08. New York, EE.UU.
Scope London’08, Londres, Reino Unido
Scope Basel’08, Basilea, Suiza
TIAF, Feria Internacional de Arte de Toronto. Toronto, Canadá
Artbo’08. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Bogotá. Bogotá, Colombia.

2007
ARCO. Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Stand Junta de Andalucía y Stand Galería Sandunga de Granada. IFEMA, Madrid. España.
Art Madrid. Feria Internacional de Arte Moderno y Contemporáneo. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. Casa de Campo, Madrid. España.
Arteaméricas. Feria Internacional de Arte Contemporáneo Latinoamericano. Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería El Museo de Bogotá. Miami, Florida, EE.UU.
PalmBeach3. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Miami. Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería El Museo de Bogotá. Palm Beach, Miami, Florida, EE.UU.
MACO. Feria de Arte Contemporáneo de México. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. México D.F., México.
“4 Pintores Contemporáneos Españoles”. Galería El Museo. Bogotá, Colombia.
“ARCO en Fernando Pradilla”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España.
Artbo 2007. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Colombia. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. Bogotá, Colombia.
“Tod@s somos Frida”. Diputación de Córdoba. Colegio Oficial de Arquitectos de Córdoba. Córdoba, España.
“De Oriente a Occidente. El presente perfecto de la plástica joven andaluza I”. Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Jerez. Jerez, España.

2006
“Catarsis. Rituales de Purificación”. ARTIUM. Museo Vasco de Arte Contemporáneo. Vitoria. España.
“The Sock Strategy. La Estrategia del Calcetín”. Bienal Internacional de Arte Contemporáneo de Sevilla. Fundación El Monte. Ayuntamiento de Sevilla. Centro Cultural El Monte. Sevilla, España.
“+Pintura+”. Galería El Museo. Bogotá, Colombia.
Arteaméricas. Feria Internacional de Arte Contemporáneo Latinoamericano. Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería El Museo de Bogotá. Miami, Florida, EE.UU.
PalmBeach3. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Miami. Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería El Museo de Bogotá. Palm Beach, Miami, Florida, EE.UU.
MACO. Feria de Arte Contemporáneo de México. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. México D.F., México.
ARCO. Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid. IFEMA, Madrid. España.
Artbo 2006. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Colombia. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. Bogotá, Colombia.
“ARCO en Fernando Pradilla”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España.
“Frente a Frente”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España.
V Concurso Dibujo de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Galería Jesús Puerto. Granada. España.
XX Premio de Pintura Emilio Ollero. Salas de Exposición del Antiguo Hospital de San Juan de Dios. Instituto de Estudios Jiennenses. Diputación Provincial de Jaén. España.
Arte Santander 2006. XV Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Santander. Stand Galería Sandunga de Granada. Palacio de Exposiciones. Santander, España.
Valencia. Art 2006. Stand Galería Sandunga de Granada. Valencia, España.

2005
2ª Bienal de Praga. Prague Biennale 2. Expanded Painting / Acción Directa. Karlin Hall. Praga. República Checa.
“Séptima”. Galería Luis Adelantado. Valencia, España.
MACO. Feria de Arte Contemporáneo de México. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. México D.F., México.
ARCO. Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería Sandunga de Granada. IFEMA, Madrid. España.
Artbo 2005. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Colombia. Stand de Galería El Museo de Bogotá y Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid. Bogotá, Colombia.
Certamen Andaluz de Artes Plásticas 2005 del Instituto Andaluz de la Juventud. Sala de Exposiciones Alameda. Málaga, España.
III Premio de Arte Paul Ricard. Facultad de Bellas Artes de Granada, España.
V Concurso de Pintura para Alumnos y Licenciados de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada. Galería Rprsntación. Granada. España.
IV Concurso de Dibujo de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Galería Cidi-Haya, Granada, España.
XIX Premio de Pintura Emilio Ollero. Salas de Exposición del Antiguo Hospital de San Juan de Dios. Instituto de Estudios Jiennenses. Diputación Provincial de Jaén. España.
Arte Santander 2005. XV Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Santander. Stand Galería Sandunga de Granada. Palacio de Exposiciones. Santander, España.
Valencia. Art 2005. Stand Galería Sandunga de Granada. Valencia, España.

2004
“Locales y Visitantes”. Galería Metta. Madrid.
Art Chicago. Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Chicago. Stand de Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería El Museo de Bogotá. Chicago, EE.UU.
ARCO. Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Stand Premios ABC y Stand Galería Fernando Pradilla de Madrid y Stand de Galería Sandunga de Granada. IFEMA, Madrid. España.
“ARCO en Fernando Pradilla”. Galería Fernando Pradilla. Madrid. España.
Granada Arte Hoy. Ayuntamiento de Granada. Sala Gran Capitán. Granada, España.
III Concurso de Dibujo de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Galería Sandunga. Granada, España.
IV Certamen Nacional de Pintura Parlamento de La Rioja. Sede del Parlamento de La Rioja. Logroño, España.
XVIII Premio de Pintura Emilio Ollero. Salas de Exposición del Antiguo Hospital de San Juan de Dios. Instituto de Estudios Jiennenses. Diputación Provincial de Jaén. España.

2003
“Sin Fronteras 2003”. Galería Fernando Pradilla, Madrid, España.
ARCO. Feria Internacional de Arte Contemporáneo. Stand de Galería Sandunga de Granada. IFEMA, Madrid. España.
II Concurso de Dibujo de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Galería Jesús Puerto. Granada, España.
IV Concurso de Pintura para Alumnos y Licenciados de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada. Galería Rprsntación. Granada. España.
“Sevilla Arte Actual”. Stand Galería Sandunga. Granada, España.

2002
Muestra de Arte INJUVE 2002. Círculo de Bellas Artes. Madrid, España. Muestra Itinerante por Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina.

2001
IV Certamen de Pintura Jóvenes Pintores. Fundación Gaceta Regional de Salamanca. Salamanca, España.
XV Premio de Pintura Emilio Ollero. Salas de Exposición del Antiguo Hospital de San Juan de Dios. Instituto de Estudios Jiennenses. Diputación Provincial de Jaén. España.

2000
XIV Premio de Pintura Emilio Ollero. Salas de Exposición del Antiguo Hospital de San Juan de Dios. Instituto de Estudios Jiennenses. Diputación Provincial de Jaén. España.
“Granada por la Tolerancia”. Corrala de Santiago. Universidad de Granada. Granada, España.

1999
I Becas de Creación Artística de Paradores de Turismo de España. Homenaje a Lucio Muñoz. Palacio de Exposiciones y Congresos Juan Carlos I. Madrid, España.
Beca Talens de Creación Artística ACEA. Federación Internacional de Artistas Plásticos y Entidades Artísticas. Barcelona, España.
XIII Premio de Pintura Emilio Ollero. Salas de Exposición del Antiguo Hospital de San Juan de Dios. Instituto de Estudios Jiennenses. Diputación Provincial de Jaén. España.

1998
Dibujos, Proyecciones y Perspectivas. Facultad de Bellas Artes. Universidad de Granada. España.

1997
Jóvenes Pintores Jiennenses. Casa de Jaén. Granada, España.
Feria Internacional de Arte Contemporáneo “Arte + Sur”. Granada, España.
Premios García Lorca. Palacio de La Madraza. Universidad de Granada. España.
Premio de Arte 50 Aniversario de la Muerte de Manolete. Galería Municipal de Exposiciones. Linares, España.

1995
Muestra de Pintura Primeros Pasos. Casa de Porras. Universidad de Granada. España.
Feria Internacional de Arte Contemporáneo “Arte + Sur”. Granada, España.

Textos


Fragmento del texto de Daniel Capó


“[…] Sus cuadros, de más de dos metros, son un retrato a boli Bic del rostro sombrío y sensual de la noche. Por ellos deambulan las mujeres, el sexo, las copas, los rostros, la ropa interior, los gestos detenidos en el tiempo, las muecas, los labios, los ojos… la mirada de toda una época que, en cierto modo, también es la mía. Me refiero a una generación -la nacida en los 70- que llegó a la vida adulta en los 90 y cuya educación sentimental -de copas y de noche- dibuja Casas con precisión. Su obra refleja la soledad metafísica de sus protagonistas a través del jadeo casi sexual de unos cuadros que quieren quebrar el silencio, fracturarlo para que, a través de sus grietas, penetre la luz. Son cuadros sobrecogedores porque el nihilismo se encuentra allí como un gemido inconsciente, como un anhelo, a menudo truncado, de amor. El uso obsesivo de la tinta azul del Bic funciona también como una plancha nítida y depurada de la realidad; una realidad cotidiana, sucia, intrahistórica en el sentido que Benjamin le daba a los grandes relatos. Quiero decir que para Casas no somos pobres en historias memorables, sino que los relatos de nuestro tiempo se narran en la soledad cotidiana: una noche de alcohol, un rostro desconocido en la barra de un bar, los ojos de una amante que quizás no volvamos a ver. La realidad es perturbadora, nos viene a decir con sus cuadros su autor, pues la belleza -como sabían los griegos- enlaza con el espanto. Kierkegaard nos hablará del temor y del temblor para referirse a una fascinación similar.

La pintura de Casas apunta hacia una verdad indefinible, que se sustancia además en el tiempo y que, en cierto modo, nos redime. La frágil soledad de algunos de sus retratos son rostros convertidos en memoria, como un atlas de la carne que desea volver a la vida y escuchar de nuevo una sola palabra que le fue susurrada al oído cuando nacía el día”.

Carmen Mª González Castro


Juan Francisco Casas hace uso del aprendizaje extraído del proceso de vulneración que la posmodernidad, empezando por el minimal, ejerce sobre el objeto artístico tradicional, diversificándolo, desintegrándolo, destruyéndolo y devolviéndole, por último, su condición material.

Pasados por este tamiz, sus pinturas y dibujos generan el espejismo de una ortodoxia que sólo existe en su carga mimética, y que se desmorona en la utilización de medios como el bolígrafo o en la constante elección de temas carentes de la menor trascendencia, entendida en términos convencionales. Según esto, sus obras son una muestra de la imposibilidad de extrapolar ciertos conceptos desde la esfera de lo real a la esfera de lo artístico: lo banal se convierte en trascendente dentro del espacio pintado, donde viene a sustentar el proyecto de Juan Francisco Casas, que se recrea en lo que él llama “hedonismo doméstico”, ignorando ciertos discursos actuales que reivindican una función social que no corresponde al artista. Pinta para sentir el placer que la pintura ofrece como ningún otro medio; por su inmediatez, como la de las escenas que resultan, “momentos muy puntuales, de manera separada e independiente del contexto en el que se produjeron”, según él mismo afirma.

Y, sin embargo, no hay interpretación pictórica, no en el sentido de ostensiblemente pictórica; sólo una superficie neutra e impecable. Aparentemente, la interpretación comienza y termina cuando el artista pulsa el disparador de su cámara de fotos.

Visto de un modo superficial, se diría que su trabajo gira en torno al retrato —reconociéndose en él un amplio campo de influencias, desde Frans Hals o Adriaen Brouwer hasta Alex Katz o Eric Fischl—, aunque prescinde de sus características como género artístico. Es un soporte y un medio, pero no un fin. Sus modelos se convierten en instrumentos de escasa individualidad y, al igual que un bolígrafo, un lienzo o un tubo de óleo, en meros vehículos, usados sólo para poner en marcha la experiencia estética, la suya y la del espectador.

Luces y sombras, fotos y risas


“La totalidad de la juventud puede construirse alrededor de una sola imagen, de una única frase en una canción. Es el mundo completo concentrado en un punto complejo, que se carga de cuestión, que interpela al sistema en su totalidad”
José Luis Brea

El modelo fotográfico

Al ser incapaz de encontrar algún motivo en su entorno (social, político, cultural) con el cual identificarse, digno, digámoslo así, de ser pintado –considerando esta cuestión desde una perspectiva ética-, Gerhard Richter dirigió su atención hacia la imagen fotográfica. No buscaba en ella la fuente documental de la que los pintores, desde el siglo XIX, se han venido sirviendo de manera habitual para obtener información acerca del aspecto de la realidad , sino un modelo que, sin abandonar los presupuestos de la representación (interesadamente, como enseguida tendré ocasión de señalar), le permitiese llevar a cabo un ejercicio pictórico desprovisto de cualquier atisbo de expresividad o carga emocional inoportuna. Una de las señas de identidad de esa parte de su producción que denominaríamos –si bien de forma un tanto problemática- como figurativa, se caracteriza por un ligero desenfoque que pretende delatar la mediación del dispositivo fotográfico; no es necesario haber conocido previamente la fotografía en cuestión de la cual se sirvió en cada caso para tener la certeza de que lo que Richter nos muestra es la imagen fotográfica de algo y no la representación directa, inmediata, de ese algo que, sin embargo, todavía es posible identificar . Debido a esa contaminación o ruido visuales, ajenos a nuestra percepción natural (desenfoque es un término –y efecto- propio de la fotografía), el medio se hace visible, alcanzando así una notable carga connotativa que, en principio, parece dirigida contra la línea de flotación de aquellas convenciones por las que se había venido rigiendo la representación pictórica.

Toda fotografía, por insustancial u objetiva que nos parezca, es el producto de la conjunción de una serie de factores de diversa índole, que incluyen desde la sensibilidad y el criterio de quien se sitúa detrás del objetivo hasta las características técnicas de la cámara que la realiza, los cuales modelan esa imagen que nos proporciona de la realidad . Nadie, a estas alturas, confía ya en su neutralidad, en su inocencia. Pero no voy a entrar ahora ni a cuestionar su alcance ontológico, ni a extenderme en una profusa relación de los innumerables recursos de manipulación que ofrece (la tecnología digital ha ampliado esta oferta de manera espectacular, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, al hacerla asequible a un gran número de usuarios, incluso no profesionales), para denunciar por enésima vez su naturaleza convencional, ficticia , ya que es precisamente esta cualidad la que se revela como de mayor interés a la hora de plantear una aproximación medianamente oportuna a la obra de Juan Francisco Casas.

Al contemplar el trabajo de este joven artista, enseguida advertimos que su modelo directo no han sido los individuos, amigos y colegas, novias y demás presencias ocasionales, que aparecen en sus cuadros y dibujos -siempre en actitudes graciosas o descaradas, en situaciones hilarantes o divertidas, todas enmarcables dentro de la más estricta banalidad- sino las instantáneas que de ellos tiene por costumbre realizar; según propia confesión, siempre va acompañado de una cámara. Su aproximación al entorno es, por tanto, mediada; lo reconoce, con fines artísticos –y quién sabe si también existenciales-, a través de la sensibilidad fotográfica. Esta interpretación de la realidad cotidiana es la que ha decidido imprimir en su obra, pero buscando o aprovechando algo más que la simple información puntual que la fotografía le ofrece; no se trata sólo –acaso cabría decir mejor ni siquiera- de facilitar una tarea de análisis y observación, más bien de incorporar unos códigos visuales que, por sernos fácilmente reconocibles , le proporcionan un soporte icónico muy pertinente para el carácter de sus imágenes. Un modelo de dicción que adquiere así el rango de ambiental, determinando el tono de la obra y, en consecuencia, su estilo, su manera de pintar y dibujar e incluso el procedimiento empleado, como más adelante comentaremos.

Víctor Zarza


La cámara oscura

En su última exposición individual en la galería Fernando Pradilla, recuerdo haber visto una serie de dibujos que estaba alineada en el pasillo que da acceso a la sala interior, compuesta por varias imágenes en las que aparecen chicos y chicas con una cámara entre las manos, en actitud de fotografiar a quien, a su vez, les estaba fotografiando . Un retruécano visual nada contingente que es posible tomar como síntoma de la transacción que el artista establece entre él mismo y su entorno; juego especular, rebotador, entramado en el que sujeto y objeto se identifican (por mor, además, de una complicidad anímica, presencial, que enseguida se pone de manifiesto) atrapando en su maraña al espectador, que pasa de mirar a ser mirado: éste se incorpora vicarialmente (desde el lugar del artista) a la fiesta, a la broma, a la escena íntima, y acaba presintiéndose objeto del objetivo que le apunta. Todos los gestos, burlas y muecas parecen, pues, dirigidos a él, ahora testigo de unas situaciones que se revelan a golpe –nunca mejor dicho- de flash, en clave onomatopéyica .

Como medio auxiliar para la captura de una imagen, el flash puntualiza el objeto (lo apunta) al tiempo que lo hace visible y, en consecuencia, fotografiable. Pero para obtener este beneficio, debido a su propia naturaleza de luz artificiosa y sucedánea, la definición de dicho objeto pierde propiedades, matices, calidades; lo que, traducido a términos ontológicos, significa realidad. Tal economía de datos, esta sustracción en la modulación del claroscuro, este contraste elemental que desvela al tiempo que oculta (imagen construida a costa de sacrificios perceptivos), aplana los volúmenes, convierte en imagen cierta, incuestionable, lo que en unas condiciones lumínicas naturales percibiríamos con un mayor grado de analogía (fiel retrato de lo retratado). La obtenida mediante el flash constituye el momento más fotográfico (por su carácter irrenunciable e inequívoco) de una imagen (no exclusivamente fotográfica, como sabemos después de ver la obra, entre otros, de Juan Francisco Casas, quien, desde la pintura, asume este traspaso retórico ); por tanto, el más ficticio y, asimismo, con altas posibilidades performativas desde su misma idiosincrasia y no porque se utilice en este caso como herramienta de registro o documentación de algo, sino porque ejerce de medio en el cual tiene lugar o se resuelve la escena. En los cuadros y dibujos de Casas, queda meridianamente claro que los personajes actúan para la cámara; ante su reclamo, ante su presencia, ellos mismos devienen presencia: éste y no otro es el pacto entre el artista y sus colegas .

El estilo invisible

Si Gerhard Richter había optado por emplear la fotografía como coartada para ahuyentar una subjetividad indeseada (trasladando así la realidad a un segundo plano, hiperbáticamente, convirtiéndola en un reflejo de segunda generación) Casas, por su parte, mucho más irónico y desenfadado que el alemán y, por supuesto, menos programático, ha cifrado en la definición que aquella le ofrece toda la temperatura expresiva que, a nivel de tratamiento, puede o quiere permitirse. Su realismo se deriva, precisamente, de esta decisión. Ni corrige ni altera la oferta fotográfica. Su pintura es un ejercicio claro de reproducción, de camuflaje retórico, como así lo constata su estilo; un estilo inaparente, que precisa de la invisibilidad para resultar efectivo. Viendo sus cuadros advertimos que las calidades pictóricas son mínimas, formularias, planas, escuetamente nominales . No hay un tratamiento pictórico que se sobreponga a la mera función representativa; ni una huella, ni un gesto, ni una carga o énfasis matérico que denuncie algo más que la pertinaz constancia de la instantánea.

Podría afirmarse que Juan Francisco Casas fotografía cuando pinta, pero sólo si tenemos en cuenta que su trabajo lo comienza con la cámara en la mano; es decir, que la suya no es la obra de alguien que simplemente copia, ya que sus pinturas y dibujos están realizados con absoluta premeditación. Una operación deliberada que arranca desde el momento en el que sale a buscar las fotos (o a provocarlas) y que alcanza, de modo todavía más determinante, hasta aquel otro en el cual lleva a cabo su trabajo en el estudio, al trasladar las imágenes fotográficas al lienzo o al papel; todo ello motivado por una decisión que, apoyándome en las palabras del propio artista, no dudaré en calificar de irónica.

La atingencia con el referente fotográfico que encontramos en la obra de Casas nos lleva, en primera instancia, a valorar el carácter de sus composiciones, así como la técnica empleada por él, y, después, a realizar esa pregunta que siempre es costumbre formular ante una obra que encuadraríamos sin dudar dentro del llamado hiperrealismo: ¿por qué o para qué reproducir lo que ya se nos da en la fotografía?…
Sabemos que su estilo se deriva de los intereses fotográficos –vamos a llamarlos así- del artista. Es funcional, su lenguaje es simple y llanamente enunciativo. No da más –ni quiere hacerlo- que lo que hay en las fotos, que lo que en éstas ya había quedado dicho. Para ello, la ductilidad propia de un medio como el óleo sirve muy bien a sus pretensiones, al permitirle la resolución necesaria para sugerir esa fluidez (en la evocación de las apariencias de lo real) que es característica de este tipo de representaciones . Algo más peculiar e inaudito (en un principio, pues enseguida advertimos que es una decisión de lo más pertinente) resulta la utilización del bolígrafo Bic para la realización de sus dibujos; una herramienta completamente ajena a los procedimientos artísticos, que maneja con envidiable habilidad, y que, de nuevo, vuelve a remitirnos a ese mundo juvenil del que su obra participa. Una parte sustancial de esta remisión se la debemos al hecho de que la tinta sea de color azul -y no negra, como cabría esperar, según nos indica una larga tradición gráfica-, el color del bolígrafo que habitualmente asociamos a la escritura y, de manera muy particular, al ámbito de la enseñanza, consiguiendo así una implicación, una sintonía entre el mensaje y el medio empleado que hace emerger una sugerente carga connotativa , en el sentido señalado, que él instrumentaliza a su favor .

Creando ambiente

Lo mismo sucede, desde un punto de vista formal, tanto con el tamaño de sus composiciones como con la fragmentación de las escenas que en ellas se representan –con el correspondiente desorden estructural y perceptivo que toda sustracción visual y modificación de las proporciones suponen-, factores ambos que evidencian, una vez más, las intenciones ambientales del artista. La escala, bien lo sabemos, constituye un recurso enfático y, en su caso, las grandes dimensiones de muchos de sus trabajos le sirven precisamente para acentuar –o sobredimensionar, nunca mejor dicho- el carácter banal de lo que aparece en sus obras , que, en su caso, son siempre fragmentos (otra alusión a lo fotográfico, esta vez por vía del encuadre), escenas en riguroso primer plano vistas de manera incompleta, lo cual nos lleva a percibirlas de forma virtualmente muy próxima, generando así una vívida sensación de injerencia o participación en el espectador, con lo que consigue activar la dimensión performativa, ya señalada, del juego que plantea.

No quiero finalizar estas líneas sin aludir a ese aspecto de la obra de Juan Francisco Casas que, para muchos, resulta más atractivo –más convincente-, como es el virtuosismo técnico del que hace gala, ahorrándome el hacer distinción alguna o matización entre opiniones especializadas y profanas, ya que, en esta ocasión, coinciden. Una cualidad ésta escasamente valorada por buena parte de la crítica y la teoría del arte contemporáneas, más atentas, como sabemos, a los presupuestos conceptuales que a las calidades de su resolución material (entendidas tales calidades desde la especialización que suponían las diferentes disciplinas artísticas), y que, sin embargo, en el caso de este artista se revela como uno de los principales argumentos de su discurso. Lejos de presentársenos como la prueba definitiva de su aptitud –y sólo como simple aptitud- constituye la clave dialéctica de un planteamiento que se desliza, con gran desenvoltura, por los pliegues de esa lógica de lo real con cuya textura tan familiarizados estamos. Todo, para llevarnos a su terreno, es decir, para certificar lo bien que se lo pasa con sus amigos, ligues y demás personal con el cual se junta, mientras logra convencernos, una vez más, de que la banalidad (algo más que lo cotidiano, ese resto que nos ha legado la liquidación de les grands récits) es acaso el más concluyente santo y seña de nuestra época, sólo inteligible a partir de múltiples microrrelatos.
Portentoso, brillante en su coherencia e intachable en su desparpajo, Juan Francisco Casas es, sin ninguna duda, un hábil seductor.

 
 


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