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CRUZ NOVILLO. Las dos dimensiones y media

17/12/2020 - 13/02/2021
Cruz Novillo (Cuenca, 1936) expone por segunda vez en las salas de la galería Fernando Pradilla, y en esta ocasión presenta “Las dos dimensiones y media”, un proyecto que recupera obras históricas de los años setenta, exhibidas por primera vez en dos exposiciones que han devenido cruciales en su trayectoria artística. Por una parte, el ciclo de Estructuras Manipulables, su primera muestra individual presentada en la Galería Skira de Madrid en 1972, en el que ya comienza a explorar los efectos del dinamismo en la obra y de intervención activa del espectador; y por otra, su participación en 1977 en la XIV Bienal de São Paulo. Seleccionado por el comisario Luis González Robles, Cruz Novillo exhibió en el Pabellón de España de la Bienal, dentro del proyecto Poesía Espacial, doce pinturas y seis esculturas de su ciclo Tximparta, una serie que había iniciado en 1974, y que se centra en las relaciones entre el plano y el volumen. Ambos acontecimientos supusieron una gran experiencia vital y artística para Cruz Novillo y el punto de arranque de un recorrido creativo de casi cinco décadas, en las que ha indagado y descubierto múltiples formas de expresión y conceptualización del arte. Muy conocido por su actividad profesional como diseñador, Cruz Novillo ha sabido conjugar con audacia y solvencia esa “continua tensión dialéctica” entre artista y diseñador. Así reseñaba esta dicotomía en su discurso de ingreso como académico electo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 2009: “Mi trabajo como diseñador se enrosca sobre sí mismo yendo del concepto al objeto bidimensional y de ahí al objeto tridimensional con toda naturalidad. Con la misma naturalidad con la que mi obra como artista va de la idea al dibujo, del dibujo a la pintura, de la pintura a la escultura, de la escultura a los sonidos y volviendo al principio, convirtiéndose el proceso en la esencia misma de la obra. Y es precisamente a este proceso que determina las dimensiones espaciales y temporales de cada conjunto de obras al que me he acostumbrado a llamar ciclo.” Afincado en los territorios de la abstracción geométrica, Cruz Novillo ha trascendido este vocabulario para insertarse en formulaciones plásticas esencialmente conceptuales, evidenciando una clara tendencia al sincretismo y la conversión de unos códigos en otros. De esta manera, su obra da cabida a signos de distinta índole: plásticos, sonoros, temporales y espaciales. La práctica de la escultura, que para Cruz Novillo fue fundamental “para adquirir la voluntad inquebrantable de ser artista por encima de todo”, propició una continua investigación en los materiales, las texturas, la metodología de trabajo, dando lugar a ese universo cuatridimensional que evoca toda su obra. “Me considero un escultor posdadaísta que trabaja con todas las materias, incluidos los sonidos. Para mí son la misma cosa que los colores, las texturas, las tecnologías, las palabras y los números, la luz, las fotografías… Sé que la utilización de los sonidos en mi obra nada tiene que ver con la música (así como casi estoy seguro de que la utilización de los colores tampoco tiene que ver con la pintura; ni tampoco tienen que ver, seguramente, el barro, la madera, la piedra, los metales que utilizo en mis obras tridimensionales, con la escultura).” A propósito de aquella primera exposición individual en la galería Skira, escribía el crítico de arte José Mª Moreno Galván en 1972: “Cruz Novillo pinta sobre diversos planos intercambiables, con diversos módulos, los cuales, por agregación o yuxtaposición, posibilitan siempre un cambio, un dinamismo. Las formas cambian en relación con el espacio que las envuelven... Pero cambian, precisamente, las formas, y ellas son las sustanciales protagonistas: el espacio es un elemento auxiliar. [..] Además, se ofrecen a la vista: están hechas para ser percibidas sensitivamente” . Moreno Galván apuntaba así ese propósito del artista por promover la participación activa del espectador en la búsqueda de las diferentes posibilidades de construcción de las formas. Esta posibilidad de las Estructuras manipulables de desdoblarse en otras por deslizamientos e inversiones, también fue abordada por Emanuel Borja en la Revista Temas de Arquitectura y Urbanismo en su número de abril de 1972: “En realidad para que un objeto sea genuinamente “manipulable”, creo que las variaciones formales que de éste puedan lograrse deberán exceder siempre las previsiones del artista que lo crea, o lo que es igual, que de entre las posibilidades ordenadoras que se le dan al espectador puedan encontrarse posturas y soluciones no previstas por el autor.” Las pinturas y esculturas de la serie Tximparta, que ocupan la primera sala de la exposición Las dos dimensiones y media, son también una evidencia de las fases por la que transita la actividad creadora de Cruz Novillo, y no es otra que la capacidad de unas obras para engendrar otras nuevas. Las piezas volumétricas (esculturas) se trasmutan y extienden en grandes planos cromáticos (pinturas) y al revés ocurre de igual manera. Es conocido el trabajo de maquetación, dibujos, bocetos que elabora Cruz Novillo previo a la construcción de sus obras. Esta praxis, expresa la profunda reflexión que entraña su creación, y connota su actividad de una gran carga conceptual. Y una vez más, la invitación del artista a la aportación activa del contemplador. Así lo expresaba José María Iglesias en el texto de presentación de “Poesía Espacial” para la XIV Bienal de São Paulo: “La inherente espacialidad de lo tridimensional se ve reforzada por dos elementos que Cruz Novillo introduce en sus piezas: el color y la posibilidad de movimiento de la obra, en algunos casos colgada o soportada por un eje. Puede así el espectador jugar con el doble movimiento de su circular en torno a la obra y el que puede ser trasmitido a ésta”. A sus recientes proyectos: Diafragma hexafónico, Chair, opus 11 en el Museo Patio Herreriano de Valladolid (2015), D