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RODRÍGUEZ SILVA. Horizontal en blanco

17/12/2019 - 15/02/2020
Horizontal en Blanco Bajo el titulo Horizontal en Blanco, Rodríguez Silva presenta su tercera exposición individual en la Galería Fernando Pradilla. En este proyecto, el artista muestra la evolución de su discurso plástico que continúa investigando en las relaciones existentes entre la materia orgánica ˗pintura- y la inerte -soporte-. En esta muestra las obras han cruzado el umbral de la pintura para dar un paso más allá y romper fronteras entre disciplinas pictóricas y escultóricas. Al contextualizar las piezas, se hace necesario remitir al rechazo que Donald Judd sentía hacia los términos establecidos para describir su trabajo, particularmente en sus obras tridimensionales, a las que denominó objetos o piezas. En lugar de referirse a su trabajo como esculturas, Judd nombró Floor pieces a sus obras exentas colocadas directamente sobre el suelo, y Wall pieces a las obras colgadas en la pared. Atendiendo a esta consideración no relacional propia del Minimalismo, en este proyecto de Rodríguez Silva encontramos varias piezas dispuestas sobre el suelo y las paredes de las salas del espacio. Las obras que componen la serie Frontal en Fuga parecen querer huir, desplazarse, escapar de su ubicación. La pintura recorre la estructura de un soporte que busca expandirse en el espacio, rompiendo el plano que tradicionalmente la pared impone sobre esta disciplina. Y precisamente desde su condición de pintor, sus investigaciones en torno al color le han conducido a la creación de nuevas formas en el soporte; es decir, del estudio de la interacción del color en diferentes planos nacen estas obras. Estas formas de metal dejan al desnudo algunas de sus caras mientras que otras quedan cubiertas por capas de pintura de diferente densidad, donde el autor aplica la técnica del arrastre, dotándolas de carácter. En otras piezas, encontramos capas de pigmento más ligeras, en las que Rodríguez Silva aplica el fluido en una sola dirección o con gestos multidireccionales, según la obra. Blancos de distintos matices, rojos y grises se reparten entre estas monocromas piezas de suelo y de pared. La serie de obras en papel titulada Frontal Constante parte del color azul turquesa de gran intensidad que se degrada hacia colores que oscilan entre verde agua, gris e incluso el rosa pálido. La disposición de las superficies cuadrangulares se muestra siempre en dos planos paralelos separados por unos milímetros, lo que potencia la vibración del color aplicado sobre el fondo. Son campos de materia arrastrada que provocan ciertos accidentes en la superficie y generan una topografía que nos hace percibir la pintura como otro material, más maleable. En el papel, estas capas son de mayor grosor que las aplicadas sobre las superficies de aluminio. Por tanto, la fragilidad del papel termina soportando una carga pesada, mientras que la dureza y rigidez del aluminio sostiene en su superficie una capa ligera, más transparente o velada, pues la intención principal del artista es presentar el soporte junto a la pintura, y proclamar ambos en auténticos protagonistas. Antonio Jiménez